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Son los putos peronistas

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Por Sergio Romano

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¡Néstor, Néstor, Néstor, corazón...

Acá tenés los putos para la liberación!


Ellos no son gays. Son putos. Putos y peronistas, según se definen. Cantan, bailan cumbia y militan. Hace dos años, entraron a la Casa Rosada y festejaron con esos cánticos cuando la presidenta Cristina Fernández, acompañada por el expresidente Néstor Kirchner, promulgó la Ley de Matrimonio Igualitario. La imagen quedó registrada en el documental “Putos peronistas: cumbia de un sentimiento”, de Rodolfo Cesatti.

El director del documental atiende el teléfono a Tumacondo, en algún lugar de la ciudad de Buenos Aires, y explica: “Yo venía de hacer documentales sobre el peronismo y los descubrí por casualidad. Cuando los conocí, me pareció que en ellos había algo muy genuino. No tenían caretaje. Era volver, si se quiere, a la esencia del peronismo: era volver a la calle”.

Putos Peronistas está formada por un centenar de militantes. Es la primera agrupación de “travestis, trans, tortas y putos del pueblo” -como se definen- peronista.

Nacieron en el distrito bonaerense de La Matanza y ya se han extendido a otros lugares. “Al principio, eran cuatro”, cuenta Cesatti. “Lo hicieron todo a pulmón”.

En el documental reivindican una doble militancia: política y sexual. Se definen como peronistas y, además, se presentan como putos y no gays. “El puto es peronista y el gay es gorila”, llega a decir uno en el documental.

“Emplean -dice Cesatti-  una estrategia para convertir lo que puede ser un insulto, como el término ‘puto’, en una bandera. Resignifican esta palabra, como alguna vez se resignificó el término ‘cabecita’’ o ‘descamisados’. Ahora reivindican esa palabra”, explica. “Se hacen cargo de su posición. En definitiva, dicen, 'me están gritando lo que soy'”.

Militan en la marginalidad. “Son putos, pobres, peronistas”, cuenta. Recorren las zonas donde trabajan prostitutas y travestis, y les entregan preservativos y hablan de prevención de las enfermedades. “Militan desde su identidad particular. Y buscan lo que buscan las organizaciones de base: lograr la igualdad del pueblo”.

La película -que dura 90 minutos y se estrena este jueves 31, en Artecinema, Salta 1620, 20 horas- se inició prácticamente sin fondos, hasta que finalmente se logró el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

El documental está pensando como un reality, dice. “Por allí, pasan las luchas por el matrimonio igualitario, la Ley de Medios, la Ley de Género..."

No hay entrevistas en el documental. “Me parece que en el género documental, la entrevista es un facilismo. Prefiero estar diez, veinte, treinta horas con ellos, que hacer una entrevista de unos minutos. Le pusimos el cuerpo. No queríamos hacer un 'corte y pego'. Esta forma de documental vuelve partícipe, al que lo mira, de lo que pasa con los Putos Peronistas”, explica a Tumacondo.

La película tiene militantes, calles, marchas, barrios, dedos con la "V" de la victoria, putos, presidentes, un dibujo del logo de Clarín con el clarinete en el culo, Congreso nacional, fotos de Cristina Fernández, pasacalles, minifaldas, música, tacos aguja, Casa Rosada, villas y mucho más. En una escena, son agredidos a piedrazos. “¡Maricón!”, le grita una travesti al de las piedras.

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