Una Barcelona sofocante es el escenario para que el inspector Héctor Salgado se enrede en la resolución de tres muertes inexplicables donde el poder juega con los hilos del silencio y la venganza su más alto precio en la primera novela del editor español Toni Hill, que desde su lanzamiento se convirtió en un best seller.
Recién publicado en la Argentina, "El verano de los juguetes muertos" es todo un éxito de ventas en España.
El español arrancó con el género policial; "no hubiese escrito otra cosa. Además, desde el punto de vista editorial quería que estuviera ambientado en Barcelona, me parecía que es una ciudad que ha cambiado mucho desde las últimas novelas policíacas. Le faltaba actualidad", explica sobre su primera aventura literaria editada por Random House Mondadori.

Barcelona es el escenario de esta novela que tiene como protagonista a Héctor Salgado, un inspector argentino, a quien le asignan de manera extraoficial el caso de la muerte de un joven de la alta sociedad. "Quería que vieran la ciudad con otros ojos. Me apetecía un personaje fuera de España y pensé en Buenos Aires que la recuerdo porque viví allí".
Con Salgado comienza una conjugación de historias a las que se le suman todo tipo de personajes que con intriga y audacia se sortean en un sin fin de traiciones, privilegios y ajuste de cuentas.
Además, cuenta el autor sobre la trama: "Tenía clarísimo que quería hablar de unos chicos jóvenes de clase alta que de alguna manera se meten en un lío. Y quería que hubiese otra trama relacionada con el tráfico de nigerianas y el vudú", describe.
También, aparece el tema de la justicia, la iglesia y todo pareciera fundirse en una clara denuncia social; algo que surgió antes de que él lo considerara en su escritura. "Existe de trasfondo. Yo quería un policial con personajes humanos y, claros, están situados en un contexto social. Es una novela policial combinada con lo que es la vida", reflexiona.
Hill supone que su novela "es más psicológica que social", hecho que queda demostrado en la veracidad de los personajes donde no hay polos extremos. "Si tu miras alrededor incluso las mejores personas no son perfectas y las peores tienen que tener un punto de bondad", apunta este fresco escritor licenciado en psicología. Así también se entrecruza "el poder ejercido desde el poder", con personajes entendibles y queribles, aún en los casos más complejos y polémicos. Como señala el español, "cada uno desde su punto de vista tiene sentido, hay una lógica".
Fascinado con sus primeros personajes literarios, Hill a través de ellos intercala dos tramas, una de fondo, la prostitución de chicas africanas, y otra, la principal, la de tres familias españolas de clases altas, incluido un prestigioso cura, Félix Castells. "Todos educados y preocupados por las apariencias".
"Quería que el lector supiera que esos dos mundos, el de Europa y África, podían cruzarse; en Barcelona se ignoran por completo. El tema de vudú es cierto y en el imaginario se sabe que existe la práctica y así se mantiene la idea de que son 'inferiores' de algún modo", apunta.





